Impresión 3D vs impresión convencional

En plena era de la explosión en la impresión 3D, nos gustaría dar un punto de vista que pretenda aclarar las ventajas y aplicaciones de uno y otro sistema. Si bien el futuro de la impresión parece que va encaminado al 3D, no conviene olvidar el peso y la importancia que también en el futuro seguirá teniendo la impresión convencional.

La impresión 3D es un modelo de impresión espacial en el que mediante unos patrones tridimensionales indicamos al equipo que elabore la figura o la pieza diseñada en el programa. Se utilizan distintos materiales para poder imprimir en función del tipo de impresora 3D y también en función del uso.

La principal diferencia es que estas impresoras, de momento, no imprimen de manera convencional. Y ahí es donde entran las impresoras más habituales. La tinta o el láser siguen siendo necesarias en tanto en cuanto se sigue teniendo la necesidad de imprimir documentos en papel.

Las aplicaciones de las impresoras 3D son infinitas. Ya conocemos que se pueden imprimir piezas, pero tenemos noticias de coches enteros y de casas fabricadas con esta tecnología. También sabemos que existen impresoras 3D de comida con las que se han imprimido postres o pizzas con materiales comestibles y adaptados a estas máquinas. Y llegando más lejos aún, se están diseñando e imprimiendo partes del cuerpo humano con el fin de utilizarlas en trasplantes.

A pesar de que, sin embargo, las aplicaciones de la impresión convencional son más reducidas siguen existiendo muchas que no pueden ser sustituidas y que no las realizan las impresoras 3D. La burocracia sigue manejándose con documentos impresos, al igual que los distintos manuales de instrucciones de cualquier aparato que compremos, por poner dos ejemplos. Los libros se seguirán imprimiendo, la prensa… a medio y largo plazo la digitalización global de documentos tiene aún un trecho grande que recorrer. Incluso la fotografía se sigue imprimiendo en sistemas convencionales de impresión.

El coste de una impresora 3D, aunque existe ya el low cost en ese sector, sigue siendo elevado. Los recambios y consumibles exactamente igual puesto que se trata de materiales más caros y que se necesitan en mayores cantidades.

En el otro extremo, los precios de las impresoras convencionales y multifunción siguen bajando y manteniéndose muy atractivos. Los consumibles viven una época de esplendor bajo el paraguas de los compatibles que han conseguido reducir hasta el 50% el precio tanto de tóner como de cartuchos.

En resumen, dos sistemas muy distintos pero que conviven perfectamente. Necesidades diferentes, acciones distintas y muchos clientes que cada vez comprenden más que la evolución no está reñida con lo tradicional y que sistemas de impresión convencionales siguen y seguirán teniendo la misma aceptación aún con el auge de un sistema tan impresionante como el 3D.