El tóner, cómo cuidarlo

El tóner es una de las partes más importantes en los sistemas de impresión láser. Como ya sabéis se trata de un polvo fino, normalmente de un color negro que se fija al papel mediante atracción electrostática o magnetografía.

Aunque en general tendemos a llamar tóner a toda la pieza que la compone la tinta en polvo, el depósito, la cuchilla limpiadora, el chip del tóner, el depósito de tóner desperdiciado, el rodillo de carga primaria, el cilindro imantado y la unidad de cilindro.

El cuidado del tóner es esencial para el correcto funcionamiento de la impresora láser y de todo el sistema. Se trata de una pieza frágil, aunque pueda parecer lo contrario. Los movimientos bruscos pueden poner en peligro la marcha del sistema.

Para cuidar un tóner a la hora de manipularlo para colocarlo has de hacerlo con cuidado. Retira la protección y colócalo siguiendo al pie de la letra las instrucciones.

A la hora del mantenimiento y limpieza debes retirarlo con cuidado y colocarlo sobre una hoja en blanco. Intenta aspirar con un aspirador de escritorio todos los restos que tenga el tóner y si hay algún papel que pueda entorpecer su labor retíralo.

IMPORTANTE: cuando veas que el tóner va perdiendo capacidad y que los caracteres salen con menos color y más apagados, no intentes agitar de forma brusca el tóner para conseguir que las copias salgan mejor. Es una manera muy habitual por la que el tóner se estropea.

Y finalmente, si quieres cuidar tu tóner tienes que protegerlo de los factores externos que pueden dañarlo como las fuentes de calor excesivas y los líquidos que pueden evitar su correcto funcionamiento.

Aquí tienes una relación de los mejores tóner para tus impresoras láser, si eres de los que gusta de imprimir rápido, y con calidad te servirán todos.

Imprimiendo con láser

Esta semana hemos dedicado en nuestras redes sociales a hablar de la vida imprimiendo con láser. Algunos detalles curiosos, historia y otros elementos que explican mejor este sistema de impresión.

Imprimiendo con láser podría ser el título de un documental, pero lejos de que sea así queremos daros algunos datos curiosos sobre ello.

El creador de este sistema fue Gary Starkweather (no, no es de la casa Stark) allá por la década de los 70, y se comercializó por primera vez en el año 77. Es un dispositivo simple; se trata de un tambor fotoconductor unido a un depósito de tóner y un haz de láser modulado y proyectado por un disco hacia dicho tambor. Cuando el disco gira, se provoca un barrido del láser sobre el tambor quedando ionizadas las zonas sobre las que incide y atrayendo en el interior del toner el polvo ionizado. Luego el tambor entra en contacto con el papel y…voilà! impregna el polvo en las zonas correspondientes, que luego se fija mediante el calor y la presión.

Que imprimiendo con láser tus impresiones van a resultar más eficientes que con el sistema de tinta es una realidad, porque son de muy alta calidad a una velocidad importante medida en términos de páginas por minuto.

Si seguimos hablando de la historia de la impresora láser, hay que atribuir a HP la incorporación del fusor instantáneo. ¿Qué es? pues es una tecnología que sustituye la lámpara halógena por el calentador cerámico eliminando diferencias de aire entre los cilindros mecánicos y el dispositivo de calentamiento. Esto implica que después de implantarse, imprimiendo con láser se obtiene aún más velocidad de impresión y economiza el consumo eléctrico.

Otra de las diferencias que encuentras imprimiendo con láser es que es un sistema más silencioso al no utilizar ventiladores para enfriar. También ahorra dinero por su bajo consumo eléctrico.

Finalmente, otra de las ventajas de disfrutar imprimiendo con láser es la precisión de los textos, la alineación, la definición de los caracteres y la inexistencia de borrones y manchas. Además, con los consumibles compatibles el precio ha dejado de ser un handicap ya que son hasta un 60% más baratos que los originales.

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Porqué fiarse de un compatible

Son muchas las preguntas que nos hacen sobre los compatibles y queremos despejar en esta entrada todas las dudas sobre porqué fiarse de un compatible.

En primer lugar, el proceso de fabricación de un compatible es absolutamente transparente y mantiene todas las características del consumible original. A nivel de chips, a nivel de capacidad -en muchos casos hasta más que la del original-, a nivel de rendimiento y a nivel de tecnología.

En cuanto a la precisión y calidad del producto, intactas. La precisión de los textos, la definición de líneas, la velocidad de impresión y otros parámetros que miden las calidades de las copias que salen por la impresora, son las mismas. Otra de las razones de porqué fiarse de un compatible.

Su precio más económico no es sinónimo de falta de calidad. Precisamente este precio obedece a que el proceso de remanufacturación ahorra muchos costes de producción que revierten directamente en el producto. Por ello vamos a encontrar cartuchos compatibles hasta un 60% más baratos, y tóner hasta un 50% más económicos que el original. Incluso, como ya hemos comentado antes, la capacidad de tinta puede ser hasta mayor en muchos casos ofreciendo más, por mucho menos.

Es por tanto, que el coste unitario de impresión sirve como razón adicional del porqué fiarse de un compatible. Al final, haciendo balance y economizando las impresiones con las opciones que dispone nuestra impresora, vamos a comprobar que cada documento que imprimimos es mucho más económico que el anterior.

Finalmente hay que destacar la compatibilidad. Si bien hace unos cuantos años los primeros consumibles podían dar algún problema de compatibilidades con la impresora, actualmente vienen preparados para que sirvan a los modelos que son compatibles con el sistema de impresión que se tenga. Incluso los chips actualizados ya forman parte del proceso de elaboración de los compatibles.

Drivers, ¿son importantes?

Drivers. ¿Los instalo o no?, ¿me darán problemas?. Son algunas de las preguntas que más frecuentemente se hacen los usuarios de informática.

Y la respuesta es sí. Es importante más que instalar, actualizar. Porque la instalación viene de serie con los dispositivos plug & play, que ya son la mayoría.

Los drivers son la manera que tienen de comunicarse los programas con los dispositivos físicos -software y hardware- para su correcto funcionamiento.

Si tienes una impresora desde el primer día sin actualizar sus drivers, tal vez estés perdiendo opciones de impresión que traigan las actualizaciones y compatibilidades con el modelo de impresora.

Se tiene la idea equivocada que para mejorar e incluir nuevas opciones de impresión hay que sustituir el hardware, la impresora, en lugar de actualizar el software. Precisamente los fabricantes van a intentar siempre optimizar nuestros productos con el fin de maximizar las prestaciones de los equipos. Cuando las limitaciones obedezcan al hardware, ahí los drivers poco van a tener que hacer y entonces sí; necesitaremos una nueva impresora que me ofrezca lo que no me da la que actualmente tengo.

Según el sistema operativo que se tenga, nos van a actualizar de forma automática los drivers que autoricemos. En el caso de Windows estas actualizaciones se producen de forma automática, aunque existen opciones manuales que nos permitirán saber si contamos con la última versión. Si nos centramos en MacOs el tema es más complicado porque los drivers de la impresora no se actualizan de forma automática sino manual en la mayoría de las impresoras, especialmente las más antiguas.

Normalmente, cada fabricante de impresoras tiene una opción de descargas de drivers en su página web. Con introducir el modelo se puede, con un click, acceder al driver más actualizado. Aquí te dejamos con unos ejemplos:

No olvides actualizar tus drivers para optimizar y potenciar al máximo tu impresora, ¡en el 90% de los casos es más que positivo!